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La realidad de los desahucios

22 de Mayo de 2014

Tras los últimos sucesos ocurridos no podía desaprovechar la ocasión para hablar sobre los desahucios. La mayoría de los desahucios se producen por falta de pago de algo, ya sea la hipoteca tuya o de una persona a la que estés avalando, una renta en un alquiler o porque la casa consta como garantía de un préstamo personal que no se está abonando. También hemos podido oír hablar de desahucios derivados de procedimientos judiciales de familia en el que uno de los progenitores debe abandonar la vivienda.

No quiero mezclarlos todos ya que en mi humilde opinión creo que no deben tratarse de igual manera. Me explico, no es lo mismo dejar a deber a un banco (sea como fuere el nacimiento de la deuda) que dejar a deber a otro particular al que le venimos abonando una renta en concepto de arrendamiento. Realmente no sabemos las condiciones en las que se pueda encontrar el arrendatario por lo que me parece lógico que en caso de que se produzca un impago el arrendado deba abandonar la vivienda. Nos encontramos ante lo que podríamos denominar un contrato reciproco, yo te doy un bien a ti a cambio de una renta. Cada parte debe aportar algo y si una de las partes no lo hace, por el motivo que sea, deberá acarrear con las consecuencias, ya sean el abandono de la vivienda en caso de que el incumplidor sea el arrendado, o el abono de unas cantidades en caso de que el incumplidor sea el arrendatario.

Por lo que respecta a los “desahucios” en los casos de sentencia judicial que obliga a uno de los padres a abandonar la vivienda. Aquí considero que no podemos hablar de desahucio como tal. En los procesos de familia (divorcios, separación o medidas paterno-filiales) siempre hay alguien que debe abandonar la casa ya que se protege al menor. El uso y disfrute de la vivienda será para el/la menor y el progenitor custodio, por lo que el otro progenitor deberá abandonar la vivienda. Esto ha sido siempre así, no es algo que venga derivado de la coyuntura económica actual o de alguna modificación legal. Nada tienen que ver unas con otras.

Otra cosa son los desahucios motivados por una ejecución hipotecaria. Realmente la palabra desahucio viene ligada a los arrendamientos si bien, en la actualidad, cuando nos referimos a un desahucio estamos hablando de ejecuciones hipotecarias. La RAE define la palabra desahucio como despedir a un inquilino mediante acción legal, por lo que solo hablaríamos de desahucio en los casos en los que medie un contrato de arrendamiento. Para estos casos de hipotecas hablaríamos de lanzamientos y ejecuciones hipotecarias, que viene a ser lo mismo pero con diferente nombre.

Bueno como ya he dicho no voy a valorar los desahucios por falta de pagos de renta ya que habrá que estar a cada caso, ya que en muchos de ellos puede que esa renta sea el único ingreso familiar. Pero si me voy a detener en las ejecuciones hipotecarias o los desahucios motivados por el impago de un préstamo personal en el que la vivienda consta como garantía.

Es ya por todos conocido el artículo 47 de nuestra norma suprema que establece que “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada…..”

 

Parece ser que pese a que sea nuestra Constitución, que en mis años de carrera siempre aparecía en la cúspide de la pirámide jerárquica, existe algo por encima que se llama PODER ECONÓMICO. Echar a una familia de la que ha sido su casa porque en la situación de crisis que nos encontramos no haya podido hacer frente a los pagos me parece aberrante. Pero no acaba ahí, que además de esto esa familia, a la que han echado de su casa, a la que ya no le quedan recursos pueda, en la mayoría de los casos, pese a haber perdido su casa mantener una deuda con el banco me resulta de ciencia-ficción.

O como hemos podido ver, que se pretenda desahuciar a familias por deudas cuyo valor es insignificante (teniendo en cuenta las cantidades que puede llegar a mover un banco o entidad prestataria) es incomprensible y no solo a nivel moral sino bajo mi punto de vista también a nivel legal.

Durante muchos años se ha intentado luchar por una serie de derechos por lograr un estado de bienestar para todos, pero con las últimas reformas “anticrisis” y con una sociedad en la que el capitalismo es la norma preponderante parece que no se puede luchar, ¿O sí? Pues sí!!!! Y se ha demostrado, luchando todos juntos, unidos frente a las injusticias. Porque debemos tener algo claro SI SE PUEDE.